Cuando una familia llega por primera vez al mundo de las Altas Capacidades, lo normal no es tenerlo todo claro.
Lo normal es tener dudas.
Muchas.
Muchísimas.
“¿Y ahora qué hago?”
“¿Tengo que hablar con orientación?”
“¿Necesita una evaluación?”
“¿El colegio debería hacer algo?”
“¿Dónde llevo este informe?”
“¿Y si no me hacen caso?”
“¿Estoy exagerando?”
“¿Por qué nadie me explicó esto antes?”
Y, después de veintisiete búsquedas en Google, doce pestañas abiertas, seis artículos que se contradicen entre sí, cuatro opiniones distintas y algún que otro “pues el hijo de mi prima también es muy listo”, llega un momento en que una familia solo quiere que alguien le diga:
“Vale. Empecemos por el principio.”
Ahí es donde una asociación puede tener mucho sentido.
Pero también es importante saber qué puede hacer una asociación… y qué no.
Porque acompañar no significa tener una varita mágica.
Aunque, sinceramente, si la encontramos algún día, prometemos avisar.
Entonces, ¿qué sí puede hacer ASACAL?
Escucharte
Parece poco, pero muchas veces es lo primero que una familia necesita.
Escuchar qué está pasando, qué os preocupa y en qué punto estáis.
Sin juzgar.
Sin restarle importancia.
Y sin dar por hecho que todas las familias viven lo mismo.
Porque no existe un único niño o niña con Altas Capacidades.
Ni una única manera de acompañarlos.
Ayudarte a entender por dónde empezar
A veces el problema no es que no existan recursos.
Es que nadie sabe cuál es la puerta de entrada.
¿Primero hablamos con el tutor?
¿Con orientación?
¿Pedimos una evaluación?
¿Buscamos una valoración privada?
¿Necesitamos apoyo psicológico?
Una asociación puede ayudarte a ordenar toda esa información.
No para decidir por ti, sino para que puedas tomar decisiones con más información y menos sensación de estar participando en una gymkana administrativa con los ojos vendados.
Compartir información y recursos
Una de las grandes ventajas de una asociación es que no empieza de cero cada vez que llega una familia nueva.
Otras familias ya han pasado por evaluaciones, reuniones con centros, búsqueda de profesionales, ayudas, actividades o recursos.
Todo ese recorrido puede convertirse en algo muy valioso:
conocimiento compartido.
Crear red entre familias
A veces lo que más ayuda no es un documento de veinte páginas.
Es escuchar a otra madre o a otro padre decir:
“Sí. A nosotros también nos pasó.”
No porque todas las experiencias sean iguales.
Sino porque dejar de sentirse la única familia a la que le ocurre algo puede aliviar muchísimo.
Las asociaciones también sirven para eso.
Para encontrarnos, compartir y preguntar sin sentir que tenemos que justificar constantemente nuestras preocupaciones.
Organizar actividades, encuentros y formación
Charlas.
Talleres.
Cafés entre familias.
Actividades para niños y niñas.
Encuentros.
Formaciones con profesionales.
Porque las Altas Capacidades no deberían aparecer en nuestra vida únicamente cuando hay un problema.
También pueden ser curiosidad, creatividad, intereses intensos, proyectos, amistades y disfrute.
Orientarte hacia profesionales cuando sea necesario
Hay situaciones en las que una conversación entre familias ayuda mucho.
Y otras en las que hace falta un profesional.
Psicología.
Neuropsicología.
Orientación educativa.
Logopedia.
Asesoramiento jurídico.
O cualquier otro recurso especializado.
Una asociación responsable también tiene que saber decir:
“Esto necesita una valoración profesional. Vamos a ver dónde puedes acudir.”
Porque ayudar no significa intentar hacerlo todo.
Y aquí viene la otra parte: lo que una asociación no puede hacer
No puede diagnosticar Altas Capacidades
Una asociación no puede decidir que un niño tiene o no tiene Altas Capacidades por una conversación, unas buenas notas o determinados comportamientos.
La identificación requiere una evaluación realizada por profesionales competentes.
Podemos orientarte sobre el proceso.
Pero no sustituirlo.
No puede obligar a un colegio a tomar una determinada medida
Nos encantaría poder decir:
“Llamamos nosotros y mañana está solucionado.”
Pero no funciona así.
Podemos informar, ayudar a preparar una reunión, compartir recursos y trasladar necesidades colectivas.
Pero las decisiones educativas corresponden a los profesionales y organismos responsables.
No puede sustituir a un psicólogo
Hay niños y niñas con Altas Capacidades que atraviesan ansiedad, problemas de autoestima, aislamiento, frustración, rechazo escolar o dificultades familiares.
Una asociación puede escuchar y acompañar.
Pero cuando existe sufrimiento psicológico importante, hace falta atención profesional.
No puede dar asesoramiento jurídico individual
Podemos compartir información general y recursos.
Pero una situación jurídica concreta debe valorarla un profesional del Derecho.
Dos casos que parecen iguales pueden ser muy diferentes cuando se miran los detalles.
Y tampoco puede prometer que todo saldrá como esperamos
Esta quizá sea la parte más difícil.
A veces una familia pregunta, insiste, presenta informes, busca ayuda y hace todo lo posible.
Y aun así las cosas tardan.
O no salen exactamente como esperaba.
Una asociación no puede controlar todas esas decisiones.
Pero sí puede seguir ahí mientras se buscan alternativas.
Entonces… ¿para qué sirve realmente una asociación?
Para algo bastante sencillo y bastante importante:
para que no tengas que empezar de cero cada vez.
Para que, cuando una familia llegue diciendo:
“No sé qué hacer.”
Haya alguien que pueda responder:
“Vale. Cuéntanos qué está pasando.”
Para compartir lo que sabemos.
Para reconocer lo que no sabemos.
Para buscar recursos.
Para poner familias en contacto.
Para crear espacios para nuestros hijos e hijas.
Y para detectar cuándo una dificultad que parece individual se está repitiendo en muchas familias y quizá necesite una respuesta colectiva.
Porque una familia sola puede plantear un problema.
Muchas familias juntas pueden hacer visible una necesidad.
Acompañar también es saber hasta dónde podemos llegar
En ASACAL no pretendemos tener todas las respuestas.
Probablemente sería bastante sospechoso si dijéramos que sí.
Queremos ser un lugar donde las familias puedan encontrar información, recursos, otras familias y un punto de partida.
Puede que no podamos solucionar cada problema.
Pero sí podemos ayudarte a entender las opciones, buscar el recurso adecuado y caminar un tramo contigo.
Porque muchas veces lo que una familia necesita al principio no es que alguien le prometa que todo se resolverá.
Necesita saber que no tiene que resolverlo todo sola.
Puede que no tengamos todas las respuestas.
Pero sí podemos ayudarte a encontrar dónde buscarlas.
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