Comprender las altas capacidades intelectuales

¿Se puede tener altas capacidades y no destacar en el colegio? ¿Es necesario ser bueno en todo? ¿Se pueden descubrir en la edad adulta?

Alrededor de las altas capacidades existen muchas preguntas y también bastantes ideas equivocadas.

Lo primero que conviene saber es que no hay una única manera de tener altas capacidades. Cada persona tiene un perfil propio, una historia y unas circunstancias que influyen en cómo desarrolla y expresa sus habilidades.

¿Qué son las altas capacidades intelectuales?

Hablamos de altas capacidades intelectuales cuando una persona presenta capacidades intelectuales significativamente elevadas, de acuerdo con criterios de evaluación adecuados.

Pueden manifestarse mediante un funcionamiento intelectual general elevado o mediante perfiles especialmente destacados en determinadas aptitudes, según el modelo de identificación utilizado.

Por eso, no debemos confundir las altas capacidades con una lista de comportamientos, una personalidad determinada o el rendimiento académico.

Tener altas capacidades no significa saberlo todo, aprenderlo todo rápidamente ni destacar en cualquier actividad.

¿Cómo pueden manifestarse?

Existen algunas características que pueden observarse en determinados perfiles, aunque ninguna aparece necesariamente en todas las personas.

  • Razonamiento y comprensión

Puede existir una especial facilidad para comprender relaciones complejas, reconocer patrones, razonar de manera abstracta o establecer conexiones entre ideas.

Sin embargo, una elevada capacidad de razonamiento no implica necesariamente una velocidad de procesamiento superior en todas las tareas.

  • Aprendizaje e intereses

Algunas personas aprenden con rapidez determinados contenidos, plantean preguntas profundas o desarrollan intereses muy especializados.

Otras necesitan tiempo, práctica y estrategias de estudio, como cualquier persona.

  • Creatividad

La creatividad puede expresarse mediante ideas originales, soluciones diferentes o nuevas maneras de abordar un problema.

Es una capacidad valiosa, pero no todas las personas con altas capacidades presentan el mismo nivel de creatividad.

  • Perfiles desiguales

Es posible encontrar diferencias importantes entre habilidades. Una persona puede mostrar un razonamiento especialmente desarrollado y tener dificultades en tareas que exigen otras destrezas.

En niños y adolescentes, el desarrollo intelectual tampoco tiene por qué avanzar al mismo ritmo que el emocional, social o motor.

  • Emociones y sensibilidad

Algunas personas describen una vivencia emocional intensa, preocupación por cuestiones éticas o una sensibilidad particular ante determinados estímulos.

 

Pero estas experiencias no son exclusivas de las altas capacidades ni sirven por sí solas para identificarlas.

No existe una personalidad obligatoria asociada a las altas capacidades.


Desmontando mitos

«Si tiene altas capacidades, siempre sacará buenas notas»

Falso. El rendimiento depende de las capacidades, pero también de la motivación, las oportunidades, los hábitos de trabajo, la enseñanza y las circunstancias personales.

«Las personas con altas capacidades son buenas en todo»

No. Pueden presentar fortalezas muy destacadas y, al mismo tiempo, necesitar apoyo en otras áreas.

«Se reconocen fácilmente»

No siempre. Algunas personas pasan desapercibidas durante años, especialmente cuando su rendimiento no refleja sus capacidades o existen otras dificultades que complican su identificación.

«Tienen necesariamente problemas emocionales o sociales»

No. Las altas capacidades no son un trastorno ni determinan por sí mismas ansiedad, aislamiento o dificultades de relación.

Cuando existen problemas, deben comprenderse y atenderse de manera individual.

«Un cociente intelectual lo explica todo»

No. Las pruebas intelectuales son herramientas importantes, pero sus resultados necesitan una interpretación profesional que tenga en cuenta el perfil de habilidades, el motivo de evaluación y sus limitaciones.

«En la edad adulta ya no tiene sentido identificarlas»

Tampoco. La evaluación puede resultar útil a cualquier edad cuando existe una pregunta concreta que se desea resolver.

¿Y si hay otras dificultades?

Las altas capacidades pueden coexistir con TDAH, autismo, dificultades específicas de aprendizaje u otras condiciones.

Esta coexistencia se conoce habitualmente como doble excepcionalidad, aunque el término abarca situaciones diferentes.

En estos casos es especialmente importante realizar una valoración completa, porque unas características pueden ocultar otras.

Más allá de la etiqueta

Identificar unas capacidades puede ayudar a comprender mejor a una persona y orientar decisiones educativas o personales.

Pero ninguna evaluación define por completo quién es alguien.

Sus intereses, sus relaciones, sus dificultades, sus experiencias y sus necesidades también importan.

Comprender las altas capacidades es mirar más allá de los estereotipos y prestar atención a la persona que tenemos delante.

 

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